En Cerro Norte, una de las zonas que registraba los índices de indigencia y pobreza más altos de Montevideo, muchas personas no contaban con documento de identidad y no accedían a los servicios estatales.
Durante los dieciocho años que la enfermera Eva Andrade trabajó en la Policlínica Municipal La Paloma no solamente cumplía las funciones inherentes a su profesión, sino que desde el trabajo voluntario ofició de nexo entre esas personas y el Estado, para ayudarlas a salir de la marginalidad caso a caso.